VIOLENCIA CERO

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VIOLENCIA CERO. ES MI COMPROMISO DIARIO

martes, 14 de junio de 2011

Rita Lee - amor e sexo

HUECOS

En el movimiento de lo más lento podemos observar la desigualdad de lo enfermo. No se podría prevalecer en la hipocresía misma de la imagen igualitaria como conocimiento mismo de lo virtual.
Los fósiles enterrados no se podían descubrir porque estaban envueltos en un papel desconocido para los habitantes del pueblo, era un papel con poder de volver invisible todo lo que envolvía. La magia tiene la luz de lo imposible escondido en lo oscuro. La oscuridad enceguece a la virginidad y corrompe para el exceso. La pasión tiene la virtud de llevarse bien con la luz y la oscuridad. Lo bueno y lo malo. Si tuviéramos la vara para medirlas, ¿dónde está el límite?, preguntó ella. “Podes hacer hasta lo que haces no le haga daño al otro”. ¿A qué otro? Muchas veces lo que algunos disfrutan otros sufren. La libertad es tomar decisiones. ¿Ser libre es otra cosa?
Parado con su equipo de fotógrafo, envuelto el cuello con una bufanda larga, varias veces daba vuelto su cuello, esperaba el inicio del acto, observando, sin mirar nada. Sus ojos esperaban entrar en acción, en un letargo enfermizo de la comercialización del arte, cuando sólo se usa para pagar el alquiler. Puta que lástima como se prostituye la mente del artista cuando tienen hambre. Las imágenes eran sólo lo que los otros querían ver. ¿Y él se había preguntado que quería de esas imágenes? La prostitución legal de tener que comer. La cabellera despeinada, los ojos rojos y las manos acalambradas por el frío y la falta de movimiento. Los cigarrillos los tenía en la camioneta del canal. La voluntad había desaparecido cuando se enteró que la mayoría de sus tesoros se habían rematado en el último desquicio de esas mujeres chifladas que tenía por tías. Nadie le preguntó. Jamás hubiera regalado ese libro viejo y desgarrado de tanto leerlo. Ni el dibujo a mano de un pájaro cantando sobre una rama rota de un libro.

martes, 31 de mayo de 2011

AMBIVALENCIA


La semana fluía, misteriosa, despacio. Lo buscó entre las personas que habían concurrido a la manifestación. No pudo concentrarse en los títulos del diario que tenía frente a su tasa de café. Impulsó la búsqueda dos o tres veces más, desde su corazón. Se perdió en los andenes de la terminal. Imaginó un abrazo hermético. Intentó no pensar más. Fracasó.
El rojo es símbolo de tu negación. No tenerte es mi desesperación. Y, hoy, acá me siento hipócrita y degenerado.
La salida de baño le rozaba el cuerpo, la música le hacía mover los pies. Acarició su hombro. Soltó su cabello mojado. Dejó caer la bata. Moviendo el cuerpo bailaba sin descaro. Sola. Abrumada. El deseo entró por la punta de los dedos. Su mente no quería. Ella sí.
Escuchó el silencio. Imaginó la ausencia. Se escapó de ella misma. Volvió.
Dedos. Caricias. Un cuerpo. Ganas. Recorrido. Dedos. Caricias. Un cuerpo. Ganas. Deseo. Un cuerpo. Dedos. Humedad. Recuerdos. El. Ella. Un cuerpo. Dedos. Poses. Abierto. Cerrado. Ella. El. Un cuerpo. Dedos. Humedad. Ganas. Caricias. Recorrido. Transpiración. Ella. El. El. Ella. Un cuerpo. Ganas. Deseo. Humedad. Recorrido. Explosión. Grito. Llanto. Un cuerpo. Ella.
Varios minutos de desolación. La blusa naranja no hacía juego con el color apagado de sus ojos. Salió sin volver su mirada. La calle la abrumaba. El basural de la esquina olía a podrido. El colectivo, atestado de pasajeros, la irritaba. Bajó en cualquier lugar de cualquier otra parte. Todo podía esperar. Ella no. El parecía que sí.
Nunca le gustaron: las máscaras, las comparsas, los globos, el papel picado, los tambores, las grandes aglomeraciones, lo frenético, los disfraces, los sombreros, las caretas, el maquillaje, los cuentos de hadas, los duendes, las ilusiones, los geranios. El azul.
La ciudad, parada, en una postal para los extranjeros, la invitaba a evadirse. El don con que la había dotado la naturaleza, la tentaba a arrepentirse. El caramelo pegoteado en el fondo del bolsillo, la sacó de quicio.
Jamás se presentó a la audición. No sabía dónde estaba. Ni qué hora era. Ni a quién había molestado cuando suspendió la fiesta porque sintió un fuerte dolor en la cabeza. Los demás pensaron que había sido otra cosa. Ella sabía que fue cosa juzgada.
Caminó con descaro por el cruce de las vías. Respiró. Entonó parte de la ópera La Boheme. Embelesada con el rayo del sol que cubría su rostro, abrió los brazos, su cartera se soltó, hizo un sonido hueco contra los rieles.
La música de las comparsas la suspendió en el tiempo.
Envuelta en ritmos carnavalescos, se dejó llevar por el sonido, hasta encontrarse frente a frente con una máscara de encaje que la hizo frenar. Ojos de gato misterioso y cauto. Miran fijo sin mirar y tu boca, dibujo perfecto, cerrada, sin hablar. Tus joyas me deliran y tu quietud me delata.
El rojo es símbolo de tu negación. No tenerte es mi desesperación. Y, hoy, acá me siento hipócrita y degenerado.
No atinó a nada más que huir. Sí, era él. El, casi parecía, ella. El en ella. Ella en él. Lo que le advirtieron fue real. Era un él, que había elegido ser un ella. Y, ella era ella, que lo necesitaba a él.
El ruido de los tacos se fue diluyendo con el aire. Igual que el sonido, las máscaras, los colores y su alma. La que jamás volvió.
                                                                           GRACE SANTOS

Fotos y Textos.





Sin música, escuchalo con la música que vos prefieras.

martes, 24 de mayo de 2011

25 de mayo de 2011



Juntos podemos. Cantemos el Himno con emoción. Por el modelo nacional y popular. Vamos Argentina, carajo!...

Como todos los años, mientras canto el Himno, se cierra mi garganta de emoción. Argentina de corazón. Cada día, desde el lugar que me toca, lucho para nuestro país. No me canso de decir: al gran pueblo argentino salud!...

Feliz Día de la Patria

‎25 de Mayo. ¡Feliz día de la Patria! Igualdad, solidaridad, respeto, incluisión... PAZ... Desde La Quiaca hasta Usuhaia. Todos somos Argentina!

lunes, 23 de mayo de 2011

Reconstruyendo

Cuando descubrimos que las certezas, jamás lo fueron; que las imágenes que creíamos eternas, se diluyeron hasta perderse.
En ese instante, sentimos un derrumbe alrededor nuestro. Estamos en  medio de cascotes. Apilarlos de nuevo, para armar una pared, parece que es imposible. Están hechos añicos. Además, no encajan con la perfección ficticia, de la que se sostenían.
Qué dilema tan profundo para resolver.
Desde mi punto de vista y mi experiencia personal, es ahí, donde debemos aprender a transitar el camino,
colmado de incertidumbres, incertezas, sorpresas. Como dice mi amigo, sin pólizas de seguro, en el bolsillo.
Todo lo contrario, al menos para mi, como fuimos educados, con proyectos a futuro, con planes, con firmas de puño y letra augurando una vida, sin sobresaltos.
Cuánta falacia. Nada se puede proyectar, con tanto reasuguro, ni la vida misma.
Cada mañana, sería muy saludable reinventarnos. Regar al amor si es que está a nuestro lado, saber que, en el momento menos esperado, ya que vivimos en la incertidumbre y en la sorpresa, puede aparecer. O, todo lo contrario, puede irse. Pero ni en un caso, ni en el otro, es definitivo. Gira, se transforma, se reinventa, se diluye, se construye, aparece, desaparece. Nosotros seguimos estando a la merced de nosotros mismos.
Las epopeyas pasan. Todo pasa. Nosotros, también, lo hacemos.
Como la vida es un pasar de segundos, nada puede ser tan lineal, ni tan eterno, ni tan seguro.
Vivir en esa sintonía es estar en el agradecimiento, en el asombro, en la maravilla, en la admiración, en el desconcierto, en la confusión, en el desconcierto, en el estupor.
¿Qué es todo eso, si no la vida misma?
Levantarme y verme rodeada de escombros, me ayudó a no volver a levantar una pared, insólitamente, sólida.
Es preferible, ver el paisaje, sentir el viento, oler los perfumes de las estaciones, escuchar los sonidos; convivir con las tormentas, las heladas, lo inhospito, lo espantoso; antes que fabricar un muro, del cual pensábamos que estábamos seguros y, que se cayó, dejándonos desnudos en medio de la nada.
Desde este nuevo lugar, es donde valoro mucho más que estés conmigo.